8.5.09
Hitsuzen - Volumen 5
Capítulo 23 B
Tal y como Tōya había pensado, el guardia no sólo vio a la madre de los pequeños, sino que también la estaba ayudando a buscarlos. Diez minutos después los niños corrieron a los brazos de una mujer casi llorosa, que los abrazó con evidente alivio.
—Debería castigarlos, ¿sabían? —dijo la mujer, todavía abrazada a sus hijos. Pasada la conmoción se levantó y miró a los adolescentes por unos instantes—. Arigatō gozaimasu —dijo, inclinándose en una corta reverencia—. Les agradezco inmensamente por haber ayudado a mis hijos.
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